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"Adelgacé..
¿y ahora que hago?"
Cuando se adelgaza hay una armonìa que se rompe. Cada ser humano, en el transcurso de su vida, logra un equilibrio, entre otras cosas, incorporando y eliminando sustancias de todo tipo.
Incorpora comida, afecto, conocimientos...
Descarga desechos, sentimientos, trabajo, palabras...
Aunque la persona gorda està enferma, se encuentra en cierto equilibrio. No es el mejor que puede lograr, pero sì es el menos malo, ya que el ser humano se pone en el menos malo que puede (y, sòlo a veces en la mejor.
Con las personas obesas sucede de mismo.
Y al comenzar a adelgazar, este equilibrio se pone en juego. Al principio el impulso suele cubrir la sensaciòn de pèrdida, pero con los kilos que se ve van, se va tambièn un poco la motivaciòn. El corazòn comienza a trabajar màs descansado, los pulmones respiran con alivio, las rodillas crujen menos, la ropa comienza a quedar holgada, y los amigables enemigos halagan excesivamente su proeza de haber bajado sus primeros kilos.
Entonces la fuerza revolucionaria del principio, decae. y comienza un proceso de duelo... por el cuerpo que va cambiando, por la renuncia que se ha hecho a una forma de comer ya que necesariamente un plan para adelgazar implica disciplina.
Este duelo puede ser mayor o menor, de acuerdo a la persona. Si la motivaciòn para bajar sigue siendo buena, puede tratarse de un duelito siempre que el seguimiento del plan siga siendo el adecuado. Y en los casos de las personas bien adaptadas psicològicamente, puede llegar a no aparecer.
En otros casos, especialmente cuando se usa cualquier mètodo antinatural o antifisiològico para bajar de peso, lo probable es que aparezca el cuadro de abstinencia. Usted seguramente sabe que los alcohòlicos que dejan la bebida, a quien deja el cigarrillo o cualquier otra sustancia tòxica, al cabo de unos dìas padecen una reacciòn especial que se produce porque cuando el organismo està habituado al consumo regular de la droga, al verse privado de esta, protesta.
En cada droga el cuadro es distinto, por diferentes motivos.
En la persona gorda se puede producir lo mismo segùn el grado de dependencia o adicciòn que tenga la comida. Otro factor que puede influir es que al bajar de peso, algunas cosas al rededor suyo, cambian. La actitud de la gente puede ser distinta de lo que usted espera. Y esto puede producir frustraciòn. Entonces pueden aparecer irritabilidad, falta de deseos de hacer el tratamiento o cualquier otro tipo de sìntomas o cambios (cierta tristeza, melancolìa, miedos..) A menos que la persona se asuste de esta situaciòn y genere un cìrculo vicioso pensando permanentemente en esas molestias, es convivir exitosamente con esa nueva persona que se refleja en el espejo...
Esto dependerà del buen o mal proceso de adelgazamiento que està realizando.
por otra parte parte algunas personas ven beneficiosas en el exceso de grasa, y precisamente en la base de esto reside el miedo que es posible sentir al adelgazar, quizà por tener una creencia irracional que sostiene que al perder la imagen que el gordo guarda de sì mismo (y los kilos), se està màs expuesto a salirse de lo cotidiano. Es como si se dijera: "estoy casado/a, tengo mi hogar, mi trabajo, limpio mi auto los sàbados a la tarde, voy a lo de mis suegros los domingos al mediodìa, y quiero mostrarle al mundo que cualquier cosa fuera de esto es una locura. No quiero fantasear con nadie, ni resultar tentador/a para nadie, mi pareja me prefiere gordito/a porque asì no se siente celoso/a..."
Y asì hasta el infinito, como un refuerzo externo de actitudes que muchas veces internamente no se sienten tan seguras.
Como en otras àreas de la vida, es cuestiòn de aceptar, o no, el desafìo
USTED, QUE PREFIERE?
Dr. Alberto Cormillot
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