La obesidad en el siglo XXI

Por años, los esfuerzos en materia de nutrición se han concentrado en reducir el hambre y la desnutrición en las poblaciones menos favorecidas. En las últimas décadas, no obstante, este enfoque ha ido cambiando de la mano de importantes modificaciones en hábitos y comportamientos con un impacto decisivo sobre la salud. Uno de los más importantes es el que afecta a la dieta, que ha pasado de una base tradicional de vegetales a un consumo creciente de alimentos procesados con un alto contenido de grasas y azúcares. Otro cambio de importancia es el creciente sedentarismo de la vida moderna, en parte debido a las tecnologías de ahorro de esfuerzo y a la revolución en las comunicaciones. Estas transformaciones han contribuido a un aumento en la población con sobrepeso, que por primera vez iguala al número de personas desnutridas.

Datos que alarman
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 1000 millones de personas adultas tienen sobre peso y unos 300 millones son obesos. Por su parte, UNICEF estima que 2000 millones de niños y adolescentes en todo el mundo tienen problemas de peso, lo que se traducirá en un futuro cercano en una problema de salud pública de difícil solución, pues la probabilidad de que estos niños se transformen en adultos obesos es alta.


No escapan a esta realidad las principales potencias mundiales, como los Estados Unidos, país en el que la obesidad y el sobrepeso alcanzan a un alarmante 65 por ciento de la población, con más de 9 millones de niños con problemas de peso. En Europa, si bien las cifras son menores, la prevalencia de la obesidad ha aumentado entre un 10 y un 40 por ciento en apenas una década. En algunos países, como en Inglaterra, los datos se acercan a los de norteamérica: el 46 % de los hombres y el 32% de las mujeres tienen sobre peso, mientras que los porcentajes de obesidad son 17 % y 21% respectivamente.

Lejos de ser una "enfermedad de la riqueza", la obesidad afecta en gran medida a los países en desarrollo. Argentina no es la excepción. Aunque en nuestro países existen pocos datos, de acuerdo a varios estudios se calcula que entre el 55% y 60% de la población adulta sufre problemas de sobrepeso u obesidad (al menos 20 millones de personas) mientras que el número de muertes atribuibles a esta última es de 30.000 al año. Entre los obesos, un 1% supera los 150 kg, cifras que se traducen en 200.000 discapacitados con pobre o nula posibilidad de asistencia médica. Por otro lado, de acuerdo a un estudio reciente realizado en varias provincias argentinas, el 13% de los niños entre 6 y 14 años son obesos mientras que el 76% es sedentario. Estos datos, son comparables a las poblaciones obesas consideradas epidémicas en los países desarrollados.


¿Qué es la obesidad?
Dos prejuicios fuertemente arraigados han obstaculizado durante años la verdadera dimensión del problema. Por un lado, aquél que considera a la obesidad como un problema estrictamente estético que concierne exclusivamente a la voluntad personal; por otro, el que vincula al sobrepeso con la abundancia y la buena salud.
La Organización Mundial de la Salud, define a la obesidad como una enfermedad crónica que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo, como consecuencia de un desequilibrio producido cuando el consumo de calorías supera al gasto durante un lapso prolongado. La obesidad es el resultado de la interacción de factores genéticos, metabólicos, ambientales y conductuales ( la dieta y la actividad física).
La obesidad y el sobrepeso aumentan dramáticamente los riesgos de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y algunas formas de cáncer, entre más de 140 complicaciones. Si en el pasado la principal amenaza a la salud pública eran las enfermedades infecciosas, hoy los especialistas de la salud advierten sobre las enfermedades crónicas, es decir, aquellas para las que no hay cura definitiva sino sólo formas de controlarlas. Debido a estas complicaciones, la obesidad es hoy la segunda causa de muerte prevenible en todo el mundo detrás del tabaco.
Sin embargo, la obesidad ha sido largamente vista desde perspectivas ajenas a las de la salud. Probablemente, la forma más vigente de entender la obesidad es verla como una cuestión estética, valorando negativamente el sobrepeso como "lo no atractivo", "lo exagerado" e "indeseable". Estos juicios, pasan por alto, la variabilidad de las normas estéticas en el tiempo, dando a estos prejuicios el carácter inapelable de leyes naturales de la estética. Más atrás en el tiempo, la obesidad fue también asociada largamente con el vicio y el pecado (la gula es después de todo uno de los siete pecados capitales), e incluso, con el delito.
Contra estos prejuicios, una de las principales fuentes de discriminación hacia los obesos, se acumulan las evidencias científicas que explican tanto sus consecuencias sobre la salud, como algunas de sus causas:

  • Predisposición hereditaria: El organismo de algunas personas muestra tendencias a engordar porque ha sido biológicamente preparado para formar reservas de grasa en épocas de escasez de alimentos. Ahora en cambio, la creciente disponibilidad de alimentos hace que el tejido adiposo acumule excesos de energías sin propósito. Básicamente, en lo que hace a la alimentación y la actividad física, contamos con un diseño metabólico que "atrasa". Esto no significa que la obesidad sea una fatalidad inevitable. Si la persona cambia sus conductas de alimentación y movimiento puede alcanzar una pérdida de peso razonable que sea beneficiosa para su salud y mantenerse tanto tiempo como duren sus cambios.
  • Sedentarismo: La falta de actividad física favorece el sobrepeso ya que el cuerpo no llega a gastar toda la energía que recibe a través de los alimentos. La tendencia sedentaria de la vida moderna, está relacionada no sólo con decisiones individuales sino también con las características del medioambiente urbano, que desalienta la práctica de actividad física.
  • Dificultad para controlarse con la comida: comer más de lo necesario aumenta las posibilidades engordar. Las preferencias del gusto por azúcar y grasa son adquiridas tempranamente en la vida y constituyen uno de los determinantes de la elección de los alimentos. Estos por su parte, producen menor saciedad que los alimentos no procesados llevando a un aumento del consumo total de energía.

CONSECUENCIAS DE LA OBESIDAD
Riesgos de la Obesidad
La obesidad es la punta de un iceberg de un grupo de enfermedades definidas para las que representa un riesgo aumentado:

Muy Aumentado Moderadamente aumentado Ligeramente aumentado
¤ Diabetes ¤ Enfermedad cardíaca coronaria ¤ Cáncer (de mama en mujeres postmenopáusico, cáncer endometrial, cáncer de colon y próstata)
¤ Cálculos de la vesícula ¤ Artrosis (rodillas) ¤ Alteración hormonal en mujeres
¤ Hipertensión ¤ Hiperuricemia ¤ Síndrome de ovario poliquístico
¤ Dislipidemia ¤ Gota ¤ Problemas de fertilidad
¤ Resistencia a la Insulina   ¤ Lumbalgias
¤ Desórdenes de la respiración   ¤ Aumento del riesgo quirúrgico

¤ Apnea de sueño

¤ Desórdenes de la alimentación

¤ Problemas fetales

Consecuencias Psicológicas y Sociales: Autoestima, Depresión y Discriminación

Las complicaciones de la obesidad no se limitan a los problemas fisiológicos. Es muy común que las personas obesas sufran distintos trastornos psicológicos, como depresión, baja autoestima y desórdenes de la alimentación. Al mismo tiempo, son también blanco de discriminación que afecta de distintas formas y de manera duradera su calidad de vida. A diferencia de otras condiciones crónicas o atributos físicos, el sobrepeso es considerado amplia pero erróneamente como sujeto a un control voluntario, razón por la cual los obesos suelen ser representados como los responsables exclusivos de su condición. Además, la percepción de que los obesos son físicamente menos atractivos podría ser la consecuencia de las menores tasas de matrimonio observadas en este grupo. En los niños, por otra parte, la obesidad suele estar acompañada de aislamiento social y dificultades para relacionarse con sus pares.
Una reciente revisión de estudios ha destacado las dificultades que los obesos enfrentan en distintas áreas de la vida social a raíz de la discriminación.


· Lugar de trabajo: Según varios estudios, los empleados obesos son vistos como carentes de autodisciplina, vagos, desprolijos, menos competentes, lentos e inestables emocionalmente. Estos prejuicios afectan sus oportunidades de contratación y ascensos en comparación con personas de peso normal. Al mismo tiempo se ha verificado salarios más bajos a igual tarea, especialmente entre las mujeres obesas

· Profesionales de la salud: Prejuicios similares se han observado en médicos y estudiantes de medicina, que, en muchos casos, asocian la obesidad con otras condiciones percibidas negativamente como hostilidad, deshonestidad, pobre higiene personal y falta de compromiso. En otro estudio, las enfermeras manifestaron que la obesidad se evita con el auto control y que las personas obesas son perezosas, narcisitas, y experimentan una ira irresuelta: Además, el 48% de las enfermeras estudiadas confesaron sentirse incómodas atendiendo a pacientes obesos y el 31% afirmó que preferíría no tener que atenderlos.
Estas actitudes de los profesionales de la salud podrían afectar los juicios clínicos de las personas que buscan ayuda e incluso desalentarlos a que lo hagan.

· Obras sociales : Por lo general, los planes de cobertura médica excluyen explícitamenten al tratamiento de la obeisdad. Los médicos a menudo tienen dificultades para cobrar reintergros por sus servicios, y muchos sistemas de reintegro no consideran enfermedad a la obesidad, obligando a los médicos a indicar comorbilidades como la razón de sus servicios. Negar acceso al tratamiento a las personas obesas podría tener graves consecuencias para la salud, negándoseles además la oportunidad para que pierdan peso, lo que podría reducir la exposición a la discriminación.
· Educación: La investigación muestra un rechazo sustancial de los obesos por parte de sus pares en el ámbito escolar. En un estudio en niños con fotografías de pares, las imágenes de niños obesos fueron evaluadas negativamente y ubicadas en último lugar entre niños en silla de ruedas, muletas y con el rostro desfigurado. Otros estudios reportaron estereotipos negativos en niños de hasta 3 años.
La estigmatización se verificó también en la escuela secundaria y en las universidades, donde se informó que los estudiantes obesos recibían peores calificaciones y tenían mayores índices de expulsión. Además, los obesos presentaron menores chances de ser aceptados por las universidades que sus pares de peso normal con performances académicas equivalentes.
· Otros: Se reportaron casos de teatros, colectivos y aviones que exigían a clientes obesos pagar dos ubicaciones. Además, varios países podrían estar utilizando como criterio el peso para seleccionar a los candidatos a adoptar niños.

Los costos de la obesidad
La tendencia creciente de la obesidad está relacionada con costos médicos directos e indirectos, que, en conjunto superan a los costos relacionados con el cigarrillo y el alcohol.
Estudios de la OMS en el año 2000 (en Australia, Francia, Países Bajos y Estados Unidos) indican que entre el 2% y el 7% de los costos nacionales de asistencia sanitaria pueden imputarse al tratamiento y control de peso y la obesidad

País % del presupuesto de salud pública
EE.UU. aprox. 8%
Australia aprox. >4%
Holanda aprox. 6%
Francia aprox. 4%

En términos relativos, según un estudio reciente conducido en Estados Unidos, la obesidad aumenta los costos de atención a la salud en un 37% y los de medicación en 77%, frente a los de una persona de peso normal. Según cifras recientes, en los Estados Unidos la obesidad significó unos U$S 300 extra en gastos médicos para el año 2001. Los investigadores creen que las cifras actuales son todavía mayores. Las autoridades federales han calculado que el tratameinto de enfermedades relacionadas con la obesidad cuesta alrededor de 93 mi millones de dólares al año.

El Tratamiento de la Obesidad
La pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesidad mejora notoriamente las complicaciones físicas, metabólicas y endocrinológicas (problemas de corazón, accidentes cerbrovasculares, diabetes, hipertensión, cáncer, etc.). También puede mejorar los problemas de ansiedad y depresión, el funcionamiento psicosocial, el estado de ánimo y la calidad de vida en general.
Todas las evidencias científicas indican que incluso una modesta reducción de peso, de un 5 a un 10%, resulta en significativos beneficios para la salud. Personas con hipertensión que redujeron un promedio de 5 kilos durante seis meses disminuyeron los niveles de presión sanguínea. Una perdida de peso intencional de 0,5 a 9 kg en mujeres con sobrepeso que sufren enfermedades relacionadas con la obesidad, llevaron a una caída del 20% de la mortalidad total, a una reducción del 40-50% de la mortalidad por cáncer vinculado con la obesidad, y a una reducción del 30-40% de las muertes relacionadas con la diabetes.

Beneficios de la pérdida de peso

Co-morbilidad Pérdida de Peso Beneficios de la pérdida de Peso
Mortalidad 10 kg ¤ >20% descenso en mortalidad total
¤ >30% descenso en muertes relacionadas
con diabetes
¤ Disminución de las muertes por cáncerrelacionados con la obesidad
Diabetes 10 kg Disminución de 50% de personas con hiperglucemia en ayuno
Hipertensión 10 kg ¤ Descenso de 10 mmHg presión sistólica
¤ Descenso de 20 mmHg presión diastólica
Lípidos Sanguíneos 10 kg

¤ Descenso de 10 % colesterol total
¤ Descenso de 15% LDL
¤ Descenso 30% triglicéridos
¤ Aumento de 8% HDL

Índices de coagulación sanguínea   ¤ Disminución de la coagulabilidad sanguínea
¤ Mejoramiento de la capacidad fibrinolítica (fluidez)
Complicaciones Físicas 5-10 KG

¤ Mejoramiento en el dolor de espalda y articulaciones
¤ Mejoramiento de la función pulmonar
¤ Disminución de las dificultades para respirar
¤ Disminución de la frecuencia de la apnea de sueño

Función ovárica >5% ¤ Mejoramiento de la función ovárica

Métodos utilizados en el tratamiento de la obesidad

Un tratamiento efectivo de la obesidad requiere una variedad de estrategias que incluye la prevención del engorde, evitar mayores aumentos de peso, tratar las complicaciones, y lograr un decenso de peso.
Varios métodos diferentes en el tratamiento de la obesidad han sido investigados, incluyendo dieta, ejercicio, terapia conductual, medicación y cirugía. Los mejores resultados sin embargo, han sido obtenidos a partir de programas multidisciplinarios, que combinan distintos acercamientos.
· La terapia cognitiva conductual ha sido usada en el control de la obesidad bajo el supuesto de que la obesidad es una "enfermedad del aprendizaje", que es posible controlar a través de un "re-aprendizaje". La educación terapéutica, apunta a transferir al paciente el conocimiento, las herramientas y la responsabilidad para que pueda ajustar las recomendaciones médicas a sus propias circunstancias. Cuando es exitosa, se logra la recuperación o el control de la enfermedad. Además, el trabajo en grupos de obesos con experiencias similares es utilizado para complementar los esfuerzos de los pacientes, para modificar sus hábitos a través de discusiones entre pares coordinadas por un terapeuta. En la obesidad, donde, salvo las intervenciones quirúrgicas no hay cura definitiva, la educación se transforma una cuestión clave. Debido a la importante evidencia de la influencia genética, la terapia cognitiva conductual puede ser complentada con dieta y actividad física.

· Cirugía: La Organización Mundial de la Salud recomienda la cirugía para aquellos obesos mórbidos (aquellos con más de 40 kg de sobrepeso) que no hayan tenido éxito con los tratamientos tradicionales, cuya salud está en riesgo a causa de la obesidad. Quienes presentan esta patología, tienen una incidencia 4 veces mayor de padecer cáncer de colon, próstata, mama y ovario y un riesgo elevado de mortalidad como consecuencia de enfermedades cardiovasculares y trastornos respiratorios.

· Medicación:
El tratamiento en adultos utilizando drogas como orlistat, metformina y sibutramina ha mostrado una reducción significativa de peso aunque requiere ser combinada con otros métodos. El Orlistat reduce la absorción de grasa desde el intestino. En la dosis terapéutica recomendada y en conjunto con recomendaciones sobre la dieta, produce un balance de energía negativo que resulta en pérdida de peso y efectos benéficos sobre el colesterol LDL (colesterol "malo"). La metformina reduce la glucosa en plasma e induce pérdidas modestas de peso. La Sibutramina actúa vía el sistema nervioso para aumentar el sentimiento de saciedad luego de las comidas. Dosis adecuadas de sibutramina conducen a pérdidas modestas de peso y efectos benéficos sobre el colesterol.

¿Qué es la obesidad mórbida?
Se llama obesos mórbidos a quienes pesan 40 kilos o más por encima de su peso ideal. Estas personas tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades serias, debilitantes y progresivas, y una menor expectativa de vida. La obesidad mórbida se asocia a la aparición de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, osteoartritis, problemas respiratorios, cálculos de vesícula, incontinencia urinaria, hinchazón de piernas, úlceras, reflujo esofágico con acidez, accidentes cerebrovasculares, infertilidad, ciertos tipos de cáncer, depresión, ansiedad y muchos otros desórdenes importantes.

En los obesos mórbidos, la pérdida de peso es muy difícil de alcanzar mediante los tratamientos actualmente disponibles. Es en estos casos en los que puede estar indicada la intervención quirúrgica para tratar la obesidad.

La cirugía bariátrica no es una cirugía estética. Sólo deben someterse a ella los pacientes con 40 ó más kilos de sobrepeso (un IMC de 40 ó más). En caso de existir enfermedades serias vinculadas a la obesidad -y ante el fracaso de otros métodos- puede considerarse la posibilidad de cirugía para un paciente de peso menor (desde un IMC de 35). Como en cualquier intervención seria, existen riesgos en la cirugía bariátrica. Debe tenerse en cuenta que cualquier obeso mórbido que vaya a ser sometido a una intervención quirúrgica tiene un riesgo mayor de sufrir complicaciones que un enfermo de peso menor o normal. A mayor exceso de peso y comorbilidades presentes -especialmente respiratorias y cardiacas- mayor será el riesgo. De aquí que los pacientes a ser considerados deban pasar por una minuciosa evaluación de los riesgos quirúrgicos. Debido a que los cambios inducidos por la cirugía son muchos y de importancia, el paciente debe además conocer y asumir los cambios de alimentación y comportamiento que deberá poner en práctica después de la cirugía.


A través de la cirugía bariátrica, los pacientes pueden alcanzar una pérdida de sobrepeso del orden de 50 al 75 por ciento, con un importante impacto en la calidad de vidal paciente. La morbilidad en la cirugía bariátrica es menor al 10 % mientras que la mortalidad es inferior al 1%.

Entre otros beneficios se pueden destacar los resultados a corto plazo, un mantenimiento prolongado del descenso de peso, y una relación costo beneficio positiva en relación al tratamiento de las comorbilidades. En la Argentina, con cerca de 360.000 obesos mórbidos, la obesidad no está considerada como una enfermedad y por lo tanto, la cirugía no forma parte de las prestaciones obligatorias de obras sociales. Recientemente, la Obra Social de los Empleados, comenzó cubir intervenciones bariátricas.


PREVENCION DE LA OBESIDAD

Afirmar que la obesidad es una enfermedad crónica no significa que su desarrollo sea inevitable. La experiencia de algunos países revela que es posible diseñar y poner en práctica intervenciones que promuevan el desarrollo y reduzcan las desigualdades con el objetivo de mejorar la calidad de vida. Una alimentación suficiente, sana y variada no sólo previene la malnutrición sino que además reduce el riesgo de enfermedades crónicas. La clave de una prevención efectiva puede sintetizarse en una consigna: hacer que las opciones saludables sean las más accesibles. Un ejemplo de esto, lo brindan los Países Bajos y Suecia, que tienen las mayores tasas de desplazamiento a pie y en bicicleta, y en los que, según datos de la Organización Panamericana de la Salud, la obesidad es un problema considerablemente menor en comparación con sociedades más apegadas al automóvil, como Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos.

La obesidad no es sólo un problema individual. Si bien contar las calorías o practicar actividad física regular son decisiones de índole personal, existe toda una serie de condiciones ambientales que escapan al control del individuo y que determinan en gran parte las oportunidades de tener una mejor salud y calidad de vida. Las intervenciones a gran escala para prevenir y controlar la obesidad a nivel nacional indican que la promoción de una alimentación saludable y de la actividad física no debe centrarse exclusivamente en controlar la obesidad, sino también en cambiar los modelos alimentarios y de actividad física inadecuados, con el compromiso de todos los sectores de la sociedad.

MEDIDAS POSIBLES PARA UNA PREVENCION EFECTIVA DE OBESIDAD

1. Comunicación y Educación
La prueba de una comunicación efectiva es su capacidad de crear consciencia, mejorar el conocimiento, e inducir cambios de largo plazo en comportamientos individuales y sociales.

¤ Financiar campañas de promoción en los medios para:

- Destacar los beneficios de comer sano y de la actividad física.
- Aumentar la conciencia de los consumidores acerca de las consecuencias del sobrepeso sobre la salud en general y sobre los tamaños razonables de las porciones de alimentos y bebidas.

¤ Los mensajes públicos deben ser directos y sencillos y referirse a la cantidad y la calidad de la actividad física necesaria para lograr beneficios para la salud.
¤Las estrategias nacionales deben ser culturalmente apropiadas, contrarrestar las influencias culturales y adecuarse a los cambios registrados en el curso del tiempo.
¤ Los gobiernos deben asegurar el suministro de información equilibrada a los consumidores adecuándola a los niveles de alfabetización, a las dificultades de comunicación y a la cultura local.
¤ Es preciso evaluar periódicamente las campañas de comunicación.
¤ Subrayar a los profesionales de medios que la principal preocupación concerniente a la obesidad es la salud antes que la apariencia, y la necesidad de mensajes uniformes consistentes con las pautas nacionales sobre dieta.
¤ Programas de alfabetización y educación para adultos que impartan conocimientos básicos de la salud.
¤ Implementar instrucción en nutrición y manejo del peso en la currícula de maestros y educadores de la salud.
¤ Educar a estudiantes, maestros y padres sobre la importancia de la aceptación del tamaño del cuerpo y los peligros de prácticas insalubres de control de peso.
¤ Priorizar la dieta basada en vegetales en las Pautas Alimentarias Nacionales.
¤ Promover la lactancia materna.
¤ Instruir a las madres a aceptar la capacidad del niño para regular la ingesta de energía en lugar de alimentarlo hasta que el plato esté vacío.
¤ Promover que los padres sean como modelos adecuados con hábitos sanos de alimentación y actividad física regular.
¤ Programas de educación física y deportes en las escuelas primarias y secundarias.
¤ Hacer campañas para promover el comer sano para empleados estatales en todos los sitios.
¤ Invitar a las empresas privadas a instalar iniciativas tendientes a que los empleados coman alimentos sanos y dediquen un tiempo para el ejercicio.

2. Actividad Física
Promover

¤ la actividad física cotidiana (caminar y andar en bicicleta).
¤ programas de actividad física extracurricular, especialmente fuera de la escuela
¤ olimpíadas y/o campeonatos escolares
¤ lugares de reunión, centros comunitarios y otras instalaciones para jubilados y pensionados.
¤ la creación de un Sistema Nacional de Actividad Física


3. Atención de la salud y capacitación


¤ Requerir que los profesionales de la salud:

- aprendan sobre las conductas de riesgo para la obesidad, evaluación del peso y cómo aconsejar a sus pacientes sobre el cambio hacia conductas sanas.
- enseñen en escuelas, oficinas y otros ámbitos los principios y beneficios del ejercicio y la dieta sana.

¤ Entrenar a los proveedores de servicios de la salud y a los estudiantes de profesiones vinculadas a la salud en técnicas de prevención y tratamiento del sobre peso y la obesidad.
¤ Financiar y desarrollar agendas de investigación sobre los distintos determinantes de la conducta sana que previenen la obesidad.
¤ Revisar las regulaciones del sistema de salud para la buena nutrición y el tratamiento de la obesidad.
¤Promover la cobertura total o parcial de los servicio de salud para los problemas asociados con el peso, incluyendo programas de nutrición, educación y actividad física.

4. Transporte y desarrollo urbano
El cambio individual es más probable si el ambiente promueve elecciones saludables y gratificantes.

¤ Construir veredas seguras, espacios verdes, "bici-sendas", y campos deportivos accesibles.
¤ Construir estacionamientos para bicicletas.
¤ Designar áreas para peatones, zonas sin automóviles, y modificar los espacios (empresas, shoppings, residenciales, parques) para promover la actividad física segura.
¤ Mejorar la seguridad de quienes desean hacer ejercicio mediante una mejor iluminación nocturna en los lugares públicos.

5. Etiquetas y publicidad de alimentos y bebidas

¤ Establecer alianzas funcionales con actores claves: industrias privadas con interés en la producción de alimentos, envasado, logística, venta y marketing, y otras entidades relacionadas con estilos de vida, deportes, turismo, recreación y salud.
¤Regular

-La densidad energética de los productos alimenticios
-El tamaño de los paquetes en los cuales se venden los alimentos ricos en calorías

¤ Requerir

- que los restaurantes brinden información sobre las calorías de sus menús y pongan etiquetas alimentarias sobre las envolturas de los alimentos.
- que los envases de todas las bebidas que se vendan en recitales, cines, bares y otros posean etiquetas detalladas con sus calorías, grasas y azúcares.
- que los mensajes relacionados con la salud difundidos por los productores de alimentos no deben engañar al público acerca de los beneficios nutricionales ni de los riesgos para la salud.
- Etiquetas con información nutricional en los productos de carne fresca y aves de corral.
- Etiquetas impresas que informen del contenido calórico y de grasas/azúcares en los alimentos que se comercializan en hiper, supermercados y autoservicios.

¤ Restringir las propagandas de alimentos de elevadas calorías y grasas en horarios de protección al menor.

6. Programas de ayuda alimentaria

¤ Los programas alimentarios destinados a familias pobres, niños, enfermos y otros necesitados deben prestarse especial atención a la calidad de los alimentos y a la educación nutricional, contribuyendo a una dieta sana.
¤ Proteger a los programas de alimentación infantil, eliminando la venta de gaseosas, y alimentos elevados en calorías, grasas o azúcar en las escuelas, comedores escolares, máquinas expendedoras de golosinas, etc.
¤ Requerir que cualquier comida que compita con las comidas escolares sean consistentes con las recomendaciones de salud sobre los alimentos con grasa, grasa saturada y contenido de sodio.
¤ Reestructurar los programas de almuerzo en las escuelas para que incluya educación en nutrición, la participación de estudiantes y padres.
¤Desarrollar incentivos y recompensas para la alimentación sana. Por ejemplo, a través de un sistema de estampillas entregado al momento de la compra o el consumo de alimentos como frutas, verduras, granos enteros y otras comidas sanas, premiando a aquellos que más estampillas acumulen.

7. Impuestos

¤ Aumento en los impuestos nacionales o provinciales sobre las gaseosas y otros alimentos elevados en calorías, grasas, o azúcares refinados para financiar campañas que promuevan la buena nutrición y la actividad física.
¤ Subsidiar los costos de alimentos nutritivos, bajos en calorías.
¤ Eliminar impuestos o dar incentivos para la venta de elementos deportivos o de ejercicio.
¤ Brindar incentivos impositivos para los empresarios que brinden programas de control de peso y actividad física en diferentes edades.


8. Desarrollo de políticas

¤ Formular una Política Alimentaria Nacional con las bases y líneas de acción para la elaboración de políticas provinciales y municipales de nutrición y alimentación (ver anexo).
¤ Usar los congresos nacionales de nutrición para desarrollar una campaña nacional contra la obesidad.
¤ Producir un informe Nacional sobre Prevención de la Obesidad.
¤ Incluir datos referidos al IMC, en los Censos y establecer un Mapa de la nutrición.
¤ Formar un cuadro de técnicos especializados y promover la investigación aplicada, especialmente en proyectos piloto comunitarios y en la evaluación de diferentes políticas e intervenciones, asegurando un seguimiento permanente y a largo plazo.
¤ Expandir los alcances del centro nacional de alto rendimiento deportivo (CENARD) para incluir la nutrición y destacar la prevención de la obesidad.
¤ Desarrollar un plan coordinado por el gobierno y ministerios (Salud, Economía) para los objetivos de nutrición y actividad física para la Gente Sana 2010.
¤ Las estrategias deben apuntar explícitamente a disminuir las desigualdades y concentrarse en las comunidades y grupos poblaciones más pobres.
¤ Política agraria. Aplicar medidas para influir en la producción agrícola tendiente a cambiar las modalidades de consumo y proteger la salud.
¤ Los gobiernos deben trabajar junto con el sector privado, cuerpos de salud profesional, grupos de consumidores, académicos, la comunidad de investigadores y organizaciones no gubernamentales.
¤ Los ministros de salud tienen un rol crucial al convocar a los otros ministros que se necesitan para un diseño e implementación efectivos de las políticas.
¤ Aplicar normas internacionales como las de la Comisión del Códex Alimentarius de la OMS en lo referente a etiquetado, información nutricional, consumo de frutas y hortalizas y normas de producción y elaboración de alimentos.
¤ Establecer sociedades internacionales (ONU, ONGs, Asociaciones profesionales y sector privado), en lo concerniente a las cuestiones de carácter transnacional o cuando las medias nacionales resultan insuficientes.
¤ Las medidas basadas en las mejores pruebas científicas disponibles y en el contexto cultural, deben elaborarse, aplicarse y monitorearse con la asistencia y el liderazgo de la OMS.

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